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Perito médico y el abogado

perito médico y abogado

La relación entre un perito médico y un abogado puede ser muy estrecha a pesar de la distancia existente entre la rama de la medicina y la del derecho. A la hora de evaluar casos administrativos o judiciales de las ramas del derecho laboral, civil, contencioso-administrativo o penal, los conocimientos de uno y otro son necesarios y complementarios para llegar a buen puerto.

El abogado es el profesional que representa al afectado, le informa de sus derechos y ejerce su defensa jurídica ante el tribunal correspondiente. Para llevar a cabo esta defensa, requiere del historial médico de su cliente y de un informe médico pericial que certifique la incapacidad que solicita el demandante.

El perito médico es un profesional de la medicina que debe actuar con independencia, objetividad y responsabilidad, acorde a su código deontológico. El médico examina al paciente, y de su reconocimiento elabora un informe que deriva en una prueba pericial fiable para el tribunal. Además, como experto en la materia, tiene la función de conseguir una convicción judicial mediante sus declaraciones a pesar de no ser parte del proceso.

El artículo 335 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), en su párrafo 1, delimita con claridad el concepto de perito: “Cuando sean necesarios conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos o circunstancias relevantes en el asunto o adquirir certeza sobre ellos, las partes podrán aportar al proceso el dictamen de peritos que posean los conocimientos correspondientes o solicitar, en los casos previstos en esta ley, que se emita dictamen por perito designado por el tribunal”.

Es complicado seleccionar al perito adecuado debido a que cada día son más las especializaciones que se dan dentro del ámbito de la medicina.

Tal y como indica la LEC en su artículo 340, párrafo 1: “Los peritos deberán poseer el título oficial que corresponda a la materia objeto del dictamen y a la naturaleza de éste. Si se tratare de materias que no estén comprendidas en títulos profesionales oficiales, habrán de ser nombrados entre personas entendidas en aquellas materias”.

Una vez establecidas las competencias del perito médico y del abogado, podemos deducir cual es la conexión existente entre ellos. El abogado es el responsable directo de su representado en el juicio y necesita de forma vital al perito médico, como un tercero, para facilitar la percepción de los hechos y convencer al tribunal mediante los conocimientos técnicos especializados que lógicamente ni el abogado ni el juez poseen.

Se trata por tanto de una relación de colaboración sin la cual el demandante vería como sus intereses perderían fuerza y como su defensa legal  perdería eficacia. El perito médico y el abogado deben trabajar de la mano y con confianza. Para ello es importante que el perito mantenga en todo momento su valoración inicial.

Muchos letrados son conscientes de que para ganar un juicio con determinantes factores técnicos, se precisa de un buen perito médico que forme junto a él un equipo suficientemente compenetrado como para cumplir de forma rigurosa un mismo fin. Deben coordinarse y compartir la línea estratégica que plantee el abogado.  Esto no significa que el perito médico actúe interesadamente a favor del abogado, pues debemos tener siempre en cuenta que el perito médico actuará desde el rigor y la imparcialidad, pero sí que marca el discurso de autoridad que empleará, por ejemplo, a la hora de contradecir los argumentos de los peritos que defiendan a la otra parte.

En Grupo Médico Jurídico Durango ponemos a su disposición un equipo multidisciplinar experimentado en los expedientes de incapacidades y discapacidades por diferentes patologías. Llámenos a este teléfono 913076219, o rellene el formulario de contacto.
Nuestros médicos peritos estudiarán la viabilidad de su caso a fin solicitar con éxito el proceso ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social.