Presunción de Inocencia

Presunción de InocenciaEn un país democrático como el nuestro, tanto la libertad de expresión como de información son absolutas, siempre, eso sí, que la publicación que se realice sea verdadera. Uno de los enemigos precisamente de la libertad de expresión o de la información son las manipulaciones o cuando se falta a la verdad. La presunción de inocencia se presume, más en teoría que en la práctica, en muchas ocasiones.

En los tiempos en que vivimos, mucha gente inocente puede verse sometida a atentados reales a esta presunción de inocencia. Vivimos en un mundo donde las redes sociales y los medios de comunicación son capaces de organizar campañas que pueden tener graves consecuencias.

Los periodistas deben respetar dicha presunción, lo mismo que cualquiera de nosotros. Cuando hablamos de la presunción de inocencia lo hacemos de un derecho que tenemos todos los ciudadanos. El origen viene en la necesidad de defender a las personas de la culpabilidad cuando no se tiene la certeza de si lo son. Los rumores no siempre son ciertos.

Especialistas en sociología, psicología o en el terreno antropológico sostienen que es normal el comportamiento humano respecto a esto, aunque hay que pensar en lo negativo que es creer de manera automática y sin que tengamos pruebas de unos hechos o comportamientos de una persona.

En pleno siglo XXI deberíamos tener todos más cuidado con estos temas, pero a pesar de esto, en nuestra sociedad moderna, el respeto a la intimidad o al derecho a la libertad de las personas no escapa de las imaginaciones o suposiciones de la gente que vive alrededor o que lanza mentiras al resto de personas, sin preocuparse por las consecuencias.

Los medios de comunicación y la presunción de inocencia

En una situación como esta, los profesionales del periodismo y, en definitiva, los medios de comunicación, deben intentar no fomentar este tipo de actos. El mundo ha avanzado mucho gracias al periodismo, que ha hecho que el machismo, racismo o las situaciones de homofobia sean bastante menores de lo que eran hace no tantas décadas.

La presunción de inocencia debe cuidarse, las leyes la han tratado para que, precisamente, el prejuicio a nivel de la sociedad no dañe a las personas y especialmente no se produzcan condenas donde la injusticia sea la reinante.

Los jueces también son humanos y los prejuicios sociales también les afectan, por lo que los daños pueden provocar condenas que no se atengan a justicia. Llegar a este punto es bastante grave y si la imparcialidad se aleja de la justicia, las consecuencias son fatales.

Aunque tengamos en el subconsciente que los jueces tienen grandes conocimientos a nivel jurídico, el contar con ellos no hace que sean impermeables a la hora de que puedan verse influenciados por las noticias provenientes de los medios y de que ellos mismos tengan que tener obligatoriamente una visión diferente de la sociedad.

Quizás debería enseñarse en el periodismo de una manera más detallada lo que es en sí la presunción de inocencia, debiendo explicarse los motivos por los que una persona es inocente hasta que no se dicta una sentencia contra ella misma. No debería esto suponer censuras sobre ir mostrando datos sobre lo que se conozca sobre los hechos, pero si que debería haber una advertencia de que, hasta que haya una sentencia, no se debe dar por hecho nada.

La defensa de la presunción de inocencia es algo justo y profundamente democrático. En no pocas ocasiones hemos visto como los medios y las redes sociales han causado mucho daño a personas que no eran culpables de actos ilícitos.  Aunque luego se produzcan las disculpas, el daño ya está hecho y a veces las consecuencias no es posible paliarlas, aunque se intente.

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