daño psicológico

El daño psicológico

El accidente de tráfico es uno de los sucesos más traumáticos que puede vivir una persona en el transcurso de su vida. Tanto por los daños físicos que podrían derivarse del mismo, como por las secuelas que provoca en los afectados.

Pero rara vez o poquitas veces escuchamos hablar del daño psicológico, aquel al que son sometidos los damnificados por esta clase de siniestro, y que diríamos que son sin lugar a dudas la parte más oscura de la valoración del daño.

El artículo 105 del nuevo baremo establece 1. Se entienden ocasionados los daños morales complementarios por perjuicio psicofísico, orgánico y sensorial cuando una sola secuela alcance al menos sesenta puntos o el resultado de las concurrentes, tras aplicar la formula prevista en el artículo 98, alcance al menos 80 puntos. Las secuelas bilaterales recogidas en la tabla 2.A.1 constituyen una sola secuela a los efectos de este artículo.

  1. La extensión e intensidad del perjuicio psicofísico, orgánico y sensorial y la edad del lesionado constituyen los dos parámetros fundamentales para su cuantificación, sin que pueda tenerse en cuenta la afectación en sus actividades. También se ponderan, en su caso, los dolores extraordinarios y las secuelas que no hayan sido valoradas por haberse alcanzado la puntuación de cien.

Como consecuencias de estos daños las personas involucradas suelen denotar signos de depresión, miedo, irritabilidad, y otros síntomas que pueden extenderse varias semanas o meses después de ocurrido el accidente.

La valoración del daño psicológico es algo difícil de demostrar, hacen falta una serie de pruebas periciales que muchas veces no son suficientes para estimar la legitimidad de las secuelas. El nuevo Baremo por accidente de tráfico ha dado mayor notoriedad a la evaluación psicológica a través de una mayor cuantía en las tablas de indemnizaciones.

Por la naturaleza propia de estos daños, y por la propia complejidad para acreditarlo, es motivo para que las aseguradoras rechacen las propuestas y se necesite de un juicio para indemnizarse.

Debido a que el ritmo de la vida se impone y puede ocasionar situaciones que dan al traste con la salud psíquica de las personas, es un examen médico pericial el que dictamina si esos daños son productos del accidente en sí, o en su defecto el que ha provocado un agravamiento.

Realizar pruebas periciales, emitidas por peritos psicólogos o psiquiatras, con el fin de poder probar que el accidente ha sido el motivador de estos daños resulta vital para enfrentar con éxito un juicio.

En los últimos años son muchos los fraudes que se relacionan con los accidentes de tráfico, ya que son innumerables las personas que tratan de simular y sacar partido de la intangibilidad de los daños psíquicos.

Sin embargo, existen síntomas que resultan evidentes de un trastorno postraumático, ya que son signo inaccesible de disimular. Entre los más conocidos están:  la hipervigilancia, la amnesia, sobresaltos y demás.

Las más fáciles de emular para los defraudadores pueden ser: los sueños desagradables, respuesta de miedo, y la incertidumbre psicológica.

Si ha sufrido un accidente de tráfico podemos ayudarle a valorar sus secuelas físicas y psicológicas. Por medio del baremo por accidente de circulación nuestro equipo determina la indemnización a percibir, Llámenos, estaremos encantados de ayudarle.

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