trastornos del control de impulsos

Los trastornos del control de impulsos

el trastorno de control de impulso

Los trastornos del control de impulsos son una serie de desórdenes psiquiátricos que se caracterizan por la repetición de episodios impulsivos ante los que el paciente es incapaz de resistirse. En el momento de consumar el acto de su impulso, el individuo siente un gran placer, sin embargo, después de haber satisfecho su deseo puede presentar un gran sentimiento de culpa.

Los impulsos son acciones que se desencadenan como respuesta a una necesidad personal. En los trastornos del control de impulsos, dichos impulsos se efectúan después de que la persona experimente una sensación creciente de tensión. La impulsividad puede ser un rasgo normal en niños, sobre todo en adolescentes  y en aquellos con déficit de atención, autismo o hiperactividad, pero cuando se manifiesta en adultos puede conllevar grandes riesgos.

Entre los trastornos del control de impulsos más destacados se encuentran la cleptomanía, la piromanía, el trastorno explosivo, la ludopatía, la tricotilomanía, la compra impulsiva y la onicofagia.

– Cleptomanía: se conoce como un trastorno que consiste en el impulso de robar objetos que generalmente no son necesarios. Suelen tratarse de robos pequeños y objetos de poco valor.

– Piromanía: este trastorno se manifiesta en una necesidad incontrolable de iniciar fuegos, ya sean pequeños o grandes incendios. Los pirómanos suelen sentir un gran placer al ver como se consume aquello que han quemado.

– Trastorno explosivo: es uno de los trastornos del control de impulsos más comunes. Consiste en la repetición de episodios de ira descontrolada y agresividad desproporcionada e impulsiva, que se descarga hacia personas u objetos.

Ludopatía: La ludopatía supone una pérdida del control derivada de la adicción a los juegos de apuestas. Este trastorno afecta gravemente a las relaciones familiares y amorosas de quien lo padece, además de generar deudas económicas.

Tricotilomanía: es un comportamiento impulsivo que lleva a quien lo padece a arrancarse el pelo, provocando una pérdida perceptible del mismo. Esta conducta puede producirse en distintas partes del cuerpo.

Compra impulsiva: la compra por impulso se traduce en la necesidad de adquirir productos que no se necesitan funcionalmente, pero hacia los que se siente una necesidad emocional.

Onicofagia: este es el nombre que recibe el hábito de morderse las uñas de manera impulsiva. Es un trastorno más frecuente en personas nerviosas y puede causar lesiones varias.

Todos estos trastornos del control de impulsos tienen algo en común, que es el hecho de llevar a cabo una conducta que no tiene una finalidad más allá de liberar una gran tensión, con el consiguiente alivio que ello supone. En la mayoría de casos no se tienen en cuenta las consecuencias de su conducta hasta que la han llevado a cabo

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cleptomania

Estos trastornos del control de impulsos son difíciles de curar completamente pero no son irreversibles, con lo cual, pueden solucionarse mediante el tratamiento psicológico, y en ocasiones también a través del tratamiento antidepresivo.

Algunos de los trastornos del control de impulsos, sobre todo aquellos que dan lugar a la prodigalidad (como la ludopatía y el trastorno de compra impulsiva), pueden promover a que el entorno cercano del paciente solicite una incapacitación civil por causa psíquica.

Otra de las consecuencias de los trastornos del control de impulsos es que pueden conducir a una incapacidad laboral, del mismo modo que los trastornos de la personalidad, los trastornos de ansiedad y los trastornos psicóticos.

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