alergia al polen o a las graminias
Alergias en el entorno laboral

Chica con alergia

Alergias en el entorno laboral

Con la llegada de la primavera, llega también la época de máxima incidencia de brotes alérgicos. Y es que, aunque las alergias de todo tipo son cada vez más frecuentes, el polen sigue encabezando la lista de alérgenos en cuanto al número de afectados.

Las alergias se producen por una reacción inapropiada o exagerada del sistema inmunológico frente a sustancias que este reconoce como perjudiciales y que no provocan ninguna reacción en el resto de personas. Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), unos 14 millones de españoles padecen algún tipo de alergia en nuestro país, es decir, casi un 30% de la población. Además, anuncian que esta cifra podría llegar a alcanzar a uno de cada dos españoles en 2050, por lo que la alergia ha sido calificada como “la epidemia del siglo XXI” por el expresidente de la SEAIC y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad San Pablo CEU, Tomás Chivato.

El ECARF (European Centre for Allergy Research Foundation) atribuye el aumento de la sensibilidad alérgica entre la población europea a la mejora de la higiene y las condiciones de vida, a las medicinas, la contaminación ambiental, al cambio climático y a los cambios en la vegetación y en la alimentación. Un estudio del Hospital Vall d’Hebron publicado en la revista Plos One ha demostrado que la contaminación de partículas diésel generadas por el tráfico en las grandes urbes potencia algunas alergias, por lo que el problema se agrava en las ciudades.

La alergia más común entre la población es la rinitis alérgica estacional o polinosis

Suele provocar rino-conjuntivitis, caracterizada por mucosidad, congestión nasal, estornudos, enrojecimiento y picor de ojos. No obstante, cada vez son más frecuentes las alergias a determinados alimentos, que prácticamente han doblado su incidencia en los últimos diez años: de suponer un 7,4% del total de la población en 2005 a un 11,4% en 2015.

En el ámbito laboral, suelen darse reacciones alérgicas de asma y dermatitis. El mayor peligro de las alergias en el trabajo es que la exposición continuada al agente alérgeno hace que los síntomas se vuelvan crónicos. Aunque solo afectan a una parte de los trabajadores, reducen el rendimiento laboral y pueden llegar a producir la incapacidad del perjudicado.

Según un informe elaborado por Comisiones Obreras de Castilla la Mancha, los sectores que presentan más alergias son: la peluquería, sobre todo dermatitis provocadas por el contacto continuado con productos químicos y, en menor medida, asma y rinitis; la alimentación y restauración, en este sector se dan reacciones alérgicas de rinitis y asma provocadas por humo, ácaros y polvo y también dermatitis por contacto con desinfectantes y químicos; los servicios sanitarios, presentan gran incidencia de dermatitis por contacto con medicamentos, desinfectantes, guantes de goma y detergentes; la construcción, dermatitis por contacto con materiales de construcción (el cemento contiene cromo, una sustancia que produce muchas alergias) y pinturas; el tratamiento de la madera, rinitis y asma provocadas por el polvo de la madera, barnices, adhesivos y resinas. Además, un estudio publicado por la revista Annals of Allergy, Asthma & Immunology (Vol. 113) ha concluido que el estrés puede potenciar las reacciones alérgicas y viceversa, por lo que es importante tratar de evitarlo.

Para que una alergia sea reconocida como enfermedad profesional debe haberse desarrollado a consecuencia de la actividad laboral y estar comprendida en el cuadro aprobado por el Real Decreto 1299/2006 de 10 de noviembre. No obstante, el artículo 156 de la Ley General de la Seguridad Social en su definición de accidente de trabajo dice: “Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena”. Por tanto, las alergias que no formen parte del anterior cuadro podrán considerarse accidentes en el trabajo siempre que se demuestre que su origen es exclusivamente laboral.

Se recomienda a los trabajadores, que ante la sospecha de tener síntomas de alergia en el trabajo, informen inmediatamente a la empresa y a la entidad que gestione las contingencias profesionales para ser diagnosticados por el médico especialista y, en su caso, recibir tratamiento o la correspondiente baja. Una vez que el trabajador esté recuperado podrá solicitar que la empresa adopte las medidas necesarias para evitar un nuevo contacto con la sustancia alérgena, que irán desde medidas de protección individuales o colectivas hasta el cambio de puesto de trabajo. En caso de que no existan medidas de protección suficientes o no pueda producirse el cambio de puesto de trabajo se podrá solicitar la valoración de una posible incapacidad laboral.

Se estima que se producen unos 10.000 casos anuales de alergia en el ámbito laboral en España, pero muy pocas son reconocidas como enfermedades profesionales. Un diagnóstico adecuado debe basarse en la historia clínica y laboral del paciente y en las pruebas diagnósticas, por eso es de vital importancia que el facultativo disponga de la información más precisa posible respecto de los productos con los que el paciente tiene contacto habitualmente y los procesos de producción.

En Grupo Médico Jurídico Durango ponemos a su disposición un equipo multidisciplinar experimentado en los expedientes de incapacidades por diferentes patologías. Infórmese al teléfono gratuito 913076219, o rellene el formulario de contacto.