acoso sexual

El acoso sexual en el trabajo

La irrupción de la mujer en el mercado laboral y el estigma de sexo débil son algunas de las causas del incremento del acoso sexual en el trabajo.

Se define el acoso sexual como una práctica discriminatoria de un carácter sexual no deseado por la víctima. Esta discriminación puede consistir en cualquier solicitud de favores sexuales, conducta física que amenace o perjudique la situación laboral o sus posibilidades de encontrar un empleo.

Aunque las demandas por acoso sexual suelen venir por parte del sexo femenino, hay que apuntar que no sólo la sufren las mujeres, existen muchos casos en que los hombres son acosados, principalmente por puestos superiores.

La forma más frecuente del acoso es el llamado “Quid Pro Quo”, que se da cuando el acosador tiene un puesto superior con referencia a la persona perjudicada, aprovechando o solicitando la realización de favores sexuales a cambio de privilegios en el trabajo: ascenso, aumento de sueldo, como también amenaza de despido.

El acoso sexual no sólo se reduce al contacto físico como muchas veces se presupone, sino que va relacionado con cualquier acción que el acosador emita sobre la víctima entre las que están: correos electrónicos, cartas personales, propuestas verbales.

Los efectos físicos que provoca el acoso sexual en la salud son:

El acoso sexual está estipulado en el artículo 184 del código penal “el que solicitare favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual, y con tal comportamiento provocare a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante, será castigado, como autor de acoso sexual, con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses”.

Las demandas por acoso sexual llevan la etiqueta de no prosperar, tanto por entenderse que no se prolongan en el tiempo, o por la falta de pruebas incriminatorias. Dada las pocas posibilidades que imperan, las demandas ni siquiera cruzan el umbral del juicio y, muy por el contrario, provocan en las víctimas cuadro de ansiedad y estrés postraumático.

Es muy conocido un caso reciente de acoso sexual en el Corte Inglés, donde un jefe fue denunciado por varias empleadas por hostigamientos, tocamientos y expresiones de contenido sexual. El demandado fue absuelto por no aportarse pruebas adecuadas y concluyentes.

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